Despedida

– ¡Qué calor, madre del amor hermoso!

No sé quién ha dicho eso, pero creo que hablaba en nombre de todos. A pesar del intenso calor, de que las suelas de nuestros zapatos se derriten por donde vamos, de que nadar se ha convertido en la única forma de transporte viable estos días, de que Lorenzo sonríe con el “encanto” de cualquiera de los malos de Batman, a pesar de todo esto y de más, hemos conseguido entre todos, en grupos de dos, darle el último empujón a nuestra extraña máquina, de manera que…

¡ pim pam pum pam !

El futuro viene en bicicleta

El futuro viene en bicicleta

¡Cuántas cosas han podido pasar si no llega a venir el segundo Manolo a corregir el apestoso error del caniche!

Por suerte Manolo llegó a tiempo, corrigió el error y la historia a vuelto a su cauce. Mientras caminábamos con los Manolos la máquina comenzó a emitir esos ruidillos previos a lanzarse de nuevo de viaje por el tiempo. Apenas le dio tiempo a Manolo de despedirse de su tocayo…

¡ pim pam pum pam !

Misión arenas peligrosas

Mientras la mayoría de nosotros paseábamos asombrados por la Málaga romana intentando descifrar el enigma del perrillo cagón, Manolo ha venido corriendo desde las playas.

 – Amigos, hemos tenido un pequeño problema.

Ya iba a ser extraño que un viaje por el tiempo transcurriera sin ningún tipo de incidencia. Pero Manolo venía con cara divertida, parece que le gustan los retos. Nos cuenta que como en el anterior salto al tiempo estuvimos dando nuestro paseo por la playa, en éste último la máquina se ha quedado atorada en la arena.

– Necesito voluntarios que vengan conmigo, sólo hay una manera de sacar la máquina de allí.

Misión cave canem

Nos estábamos riendo y divirtiendo mucho con las rimas de los poetas #walkers. Pero mientras lo estábamos pasando bien en la Málaga andalusí, los pasos de todos los compañeros han hecho arrancar de nuevo el motor de la máquina de Manolo…

 

¡ pim pam pum pam !

– Ca…. ve…. ca… nem ? ¿Qué leñes es cave canem?

Misión: ¿colillas en la Edad Media?

Qué ricos caminitos por la playa. Qué ricos atardeceres. La luminosidad de la bahía malagueña es impresionante, más aún en esta época que la pisamos, que no hay apenas nada en kilómetros a la redonda. Nos estamos acercando un poco al poblado, vamos a tener por fin la posibilidad de cruzar palabras con las primeras personas que habitaron este lugar. ¡Qué nervios! Pero de repente…

¡ pim pam pum pam !

¡ Ouch ! La máquina se ha puesto en marcha de nuevo para llevarnos a otro punto del espacio tiempo. Nos paramos y cuando acabamos de frotarnos los ojos, vemos por fin una enorme mole de piedra caliza: estamos presenciando la construcción de la Alcazaba.