Despedida

– ¡Qué calor, madre del amor hermoso!

No sé quién ha dicho eso, pero creo que hablaba en nombre de todos. A pesar del intenso calor, de que las suelas de nuestros zapatos se derriten por donde vamos, de que nadar se ha convertido en la única forma de transporte viable estos días, de que Lorenzo sonríe con el “encanto” de cualquiera de los malos de Batman, a pesar de todo esto y de más, hemos conseguido entre todos, en grupos de dos, darle el último empujón a nuestra extraña máquina, de manera que…

¡ pim pam pum pam !