Misión: ¿colillas en la Edad Media?

Qué ricos caminitos por la playa. Qué ricos atardeceres. La luminosidad de la bahía malagueña es impresionante, más aún en esta época que la pisamos, que no hay apenas nada en kilómetros a la redonda. Nos estamos acercando un poco al poblado, vamos a tener por fin la posibilidad de cruzar palabras con las primeras personas que habitaron este lugar. ¡Qué nervios! Pero de repente…

¡ pim pam pum pam !

¡ Ouch ! La máquina se ha puesto en marcha de nuevo para llevarnos a otro punto del espacio tiempo. Nos paramos y cuando acabamos de frotarnos los ojos, vemos por fin una enorme mole de piedra caliza: estamos presenciando la construcción de la Alcazaba.