Nada en el mar, nada en la arena

Nos ha impresionado tanto la visión de una Málaga tan diferente que no hemos podido evitar sobrecargar la máquina de pasos. Eso ha hecho que vuelva a entrar en funcionamiento y, de repente, todos nos encontramos casi sin darnos cuenta en otro cambio de época…

¡ pim pam pum pam !

Todo está ahora mucho más despejado. El cielo, el mar y la tierra. Se ve a lo lejos, casi pegado al río, un pequeño asentamiento. No tenemos mucha idea del año exacto en que nos encontramos, pero empezamos a pensar en que quizás se trate de la época fenicia.

¡Estamos en Malaka !

Para llegar hasta el asentamiento hacemos camino por la playa.